
Se planifica de forma individual. El tiempo de recuperación, la cicatriz y lo que la operación no cambiará se explican antes de decidir.
La visita mira la mandíbula, las mejillas y el cuello juntos, porque tensar uno y dejar los otros puede verse inacabado. Se os muestra dónde suele colocarse una cicatriz y cómo tiende a asentarse, y cómo se ven la hinchazón y el moratón en las dos primeras semanas. Un lifting no repone un volumen perdido y no congela la expresión; si el relleno, la ceja o los párpados son la respuesta más clara, se dice antes de una fecha.
El objetivo es una versión más firme de vuestro rostro, no otro. La cicatrización varía de una persona a otra.