
El aparato y el número de sesiones se eligen solo tras valorar la piel, para que el plan encaje con vuestra piel y no con un curso estándar.
Vello, pigmento y textura no se reservan como un solo ajuste. Una zona pequeña de prueba suele ser el primer paso cuando la piel o el problema son nuevos para el aparato, para ver la respuesta antes de un ciclo completo. Se os dice cómo se ve la piel en las horas siguientes, qué sol y qué calor evitar, y que el número de visitas es un rango que se juzga según responde la piel, no un número fijado el primer día.
El tono de la piel, el sol reciente y el problema en sí deciden si el láser es adecuado. Esa comprobación se hace en la consulta.