
El cambio es de proporción, para que las orejas queden más discretas junto al rostro.
Suele hacerse con anestesia local, con un plan para cada paciente y no con una corrección estándar única.
Las dos orejas se planifican juntas, para que una no se acerque mientras la otra sigue prominente. Se os dice qué pide el vendaje los primeros días, cuándo pueden volver las gafas o el deporte, y que la cicatriz suele quedar oculta en el pliegue detrás de la oreja. El objetivo es una posición más discreta junto al rostro, y ese plan lo veis antes del día.
Vendajes, tiempo de baja y dónde queda la cicatriz se explican antes del día de la operación.